Lamentablemente, en muchas partes del mundo, donde aparte de comida, agua, medicinas u hogares, también escasean derechos, y entre ellos la educación. No estamos hablando sólo del derecho de ir a la escuela o a la universidad y de poder formarse cada individuo profesionalmente, obteniendo así la oportunidad de vivir una vida mejor; sino también, de la oportunidad de recibir una educación laica donde cada uno sea dueño de su propia vida, donde cada persona sea capaz de tomar sus propias decisiones, y que ni el gobierno, ni la sociedad sean quienes controlen la vida de cada ciudadano. Un claro ejemplo en Oriente Medio es la situación de Palestina.

En Palestina se encuentra una parte del equipo de Educar Para Vivir. Nuestra compañera Ruth trabaja como profesora voluntaria en la Universidad de An Najah que se encuentra en la ciudad de Nablus, al norte de Cisjordania.

Allí, aparte de enseñar español como lengua extranjera a las juventudes palestinas que estudian en la universidad (sin importar el tipo de carrera que estén estudiando, es decir, da igual que sean lingüistas que ingenieros, todos tienen acceso y la posibilidad de aprender español), también les informamos de otras costumbres o formas de vida que existen en otras partes del globo terráqueo, les transmitimos otra manera de pensar de otras culturas, y les hablamos de lugares donde quizás existan más oportunidades de trabajo de las que pueden encontrar en su país.

Ruth Marjalizo, Palestina, Educar para Vivir

Ruth Marjalizo con un niño en Nablus (Cisjordania)

“Mi ideología de trabajo se basa en el respeto mutuo, respeto a las personas y respeto a las doctrinas. No intentamos anteponer nuestras ideas ni convencer a nadie de lo contrario a lo que piensen o sientan, simplemente, queremos compartir nuestros conocimientos y dar a conocer el gran abanico de posibilidades que existen fuera de las tierras de cada población, donde sus ojos no llegan a ver y sus oídos no logran escuchar. Nosotros optamos por una educación laica, donde cada persona sea libre de pensar lo que desee y de elegir lo que crea conveniente para su futuro. Lejos de atentar contra la religión, el carácter laico en la educación pública establece un marco de convivencia y respeto entre los distintos sistemas religiosos y de creencias, sin imponer ninguno de manera obligatoria.”

Palestina es un territorio bastante complicado en cuanto a lo que educación se refiere. Como en muchos otros países, la religión es el pilar más importante de la sociedad la cual controla la educación y la cultura. Esto no quiere decir que el sistema educativo sea religioso (que lo es de por sí), sino que todo es regido y controlado por la religión.

Y es ahí donde se mezclan religión y cultura en una sola arma, creando una sociedad que priva de derechos a muchos y poniéndoles obstáculos a otros. Este es un gran reto, ya que la enseñanza en una sociedad regida completamente por la religión es un trabajo muy difícil. Es un país muy creyente pero bastante escéptico con el futuro que les espera.

Otro punto importante que tiene Educar Para Vivir en Palestina, es la ayuda y cooperación en acciones voluntarias, como por ejemplo, la recogida de la oliva (que ahora es la época de la misma). Igualmente, queremos tomar contacto con los campos de refugiados que hay en el país y en la zona, para ver cómo es un día en la vida de un refugiado, las posibilidades que tienen y las que no, etc. Queremos transmitir al mundo todo lo que no saben ni ven.

Nuestro objetivo es que Palestina vuelva a ser el país que era antes de la ocupación y de la guerra, un país con una mentalidad más abierta y con más posibilidades de crecimiento de las que ahora mismo tiene. Que todos sus ciudadanos tengan la posibilidad y el derecho a una educación de calidad; donde los profesores sean tan sólo el medio al conocimiento y no la única y verdadera fuente de información y sabiduría; donde la juventud aprenda por sí misma a buscar e investigar para conocer y saber, y no sea una sociedad pasiva que recibe información, que ni siquiera asimila y escupe cuando le preguntan sin apenas entender lo que está haciendo o diciendo. Ellos son el futuro y es a ellos a quienes queremos llegar.

La cuestión de Palestina
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